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Miguel Ángel Félix Gallardo: el ascenso y la caída de un barón de la droga mexicano

Miguel Ángel Félix Gallardo, nacido en 1946 en Culiacán, Sinaloa, construyó uno de los imperios criminales más estructurados de la historia del…

Portrait d'un baron de la drogue mexicain en costume sombre dans une cour urbaine de Mexico, ambiance documentaire

Miguel Ángel Félix Gallardo, nacido en 1946 en Culiacán, Sinaloa, construyó uno de los imperios criminales más estructurados de la historia del narcotráfico mexicano. Ex-policía convertido en guardaespaldas de un gobernador local, organizó progresivamente el tránsito de cocaína colombiana hacia Estados Unidos a través del cartel de Guadalajara, antes de que el asesinato de un agente de la DEA precipitará su caída en 1989.

El sistema de plazas, arquitectura del narcotráfico mexicano moderno

La mayoría de los relatos dedicados a Félix Gallardo se centran en su biografía personal. Sin embargo, el legado más duradero de su reinado reside en un mecanismo organizacional: el sistema de plazas. Este modelo consistía en dividir el territorio mexicano en zonas de influencia asignadas a tenientes, cada uno controlando un corredor de tránsito hacia la frontera estadounidense.

Antes de esta estructuración, el tráfico de drogas en México funcionaba de manera fragmentada, dominado por familias de Sinaloa que cultivaban marihuana y amapola. Félix Gallardo transformó este paisaje artesanal en una red logística capaz de manejar volúmenes masivos de cocaína proveniente de Colombia.

El cartel de Guadalajara actuaba como una especie de holding criminal. Félix Gallardo coordinaba las operaciones junto a Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo, apodado “Don Neto”. Los perfiles detallados sobre el barón de la droga mexicano en Contre Informations permiten entender mejor la magnitud de esta organización.

Este sistema de plazas sobrevivió a la arrestación de su creador. Los carteles de Sinaloa, Juárez y Tijuana, que dominaron el tráfico en las décadas siguientes, nacieron de la fragmentación del territorio que Félix Gallardo había unificado. Los carteles modernos son los herederos directos de esta división territorial.

Escena de calle mexicana en los años 1980 con un sedán negro y una atmósfera de cartel evocando el ascenso del narcotráfico

El caso Camarena, un punto de inflexión en la guerra contra las drogas en México

En febrero de 1985, Enrique “Kiki” Camarena, agente de la DEA en Guadalajara, fue secuestrado, torturado y luego asesinado. Este evento modificó radicalmente las relaciones entre México y Estados Unidos en la cuestión del narcotráfico.

Camarena había contribuido a hacer destruir una plantación masiva de marihuana en el desierto de Chihuahua, asestando un golpe directo a los ingresos del cartel de Guadalajara. Su secuestro, realizado a plena luz del día en una calle de Guadalajara, reveló el grado de protección que el cartel disfrutaba de las autoridades locales.

La presión estadounidense sobre el gobierno mexicano

Washington ejerció una presión diplomática sin precedentes. La operación Leyenda, lanzada por la DEA para encontrar a los responsables del asesinato de Camarena, se convirtió en una de las investigaciones más largas en la historia de la agencia. Este caso obligó a México a cooperar activamente con Estados Unidos en el desmantelamiento de las redes de tráfico.

Rafael Caro Quintero fue arrestado en Costa Rica unas semanas después del asesinato. Ernesto Fonseca Carrillo lo siguió. Félix Gallardo, por su parte, logró escapar de las persecuciones durante cuatro años más, continuando a operar desde Guadalajara gracias a sus conexiones políticas.

  • El asesinato de Camarena desencadenó la operación Leyenda, investigación de la DEA que duró varios años e involucró a decenas de países
  • Caro Quintero y Fonseca Carrillo fueron arrestados rápidamente, pero Félix Gallardo mantuvo sus actividades hasta 1989
  • El caso puso de relieve la colusión entre agentes del Estado mexicano y narcotraficantes, un problema que persiste hasta hoy
  • La cooperación bilateral México-Estados Unidos en materia de lucha contra el narcotráfico se formalizó tras esta crisis

Arresto en 1989 y fragmentación del cartel de Guadalajara

Félix Gallardo fue arrestado el 8 de abril de 1989 en Guadalajara. Según varias fuentes, habría anticipado su caída organizando una reunión con sus principales tenientes para repartir las plazas entre ellos antes de su encarcelamiento. Esta reunión, a veces calificada de “cumbre de Acapulco”, habría dibujado el mapa de los futuros carteles mexicanos.

Los hermanos Arellano Félix heredaron la plaza de Tijuana. Amado Carrillo Fuentes, futuro “Señor de los Cielos”, tomó el control de la ruta de Juárez. Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “El Mayo” Zambada se posicionaron en el corredor de Sinaloa. La geografía del narcotráfico mexicano de los años 1990 y 2000 deriva de esta división.

Pasillo de prisión mexicana con un detenido tras las rejas evocando el encarcelamiento y la caída de un jefe del cartel

Más de tres décadas de detención

Condenado por narcotráfico, corrupción y posesión de armas, Félix Gallardo ha pasado la mayor parte de su detención en el penal de alta seguridad de Puente Grande, en el estado de Jalisco. A lo largo de los años, su estado de salud se ha deteriorado: ceguera parcial, sordera y problemas de movilidad.

En septiembre de 2022, un juez federal le otorgó la detención domiciliaria con uso obligatorio de un brazalete electrónico, debido a su estado de salud. La Fiscalía General de la República (FGR) impugnó inmediatamente esta medida, considerando que era demasiado benigna en relación con la gravedad de los delitos.

Esta tensión entre la fiscalía federal y la administración penitenciaria de Jalisco ilustra un conflicto institucional recurrente en México. Las autoridades penitenciarias han indicado que el proceso de libertad condicional no se interrumpiría a pesar de la oposición de la fiscalía.

Félix Gallardo y la serie Narcos México en Netflix

La serie Narcos: México, emitida en Netflix desde 2018, ha colocado a Félix Gallardo en el centro de su relato. Diego Luna encarna al personaje con una contención calculada, lejos del carisma explosivo de un Pablo Escobar tal como se retrató en las temporadas anteriores.

El historiador Thierry Noël, consultado por varios medios francófonos al momento del lanzamiento de la serie, destaca que Félix Gallardo sigue siendo un personaje “misterioso” en comparación con otras figuras del narcotráfico. Menos flamboyante que Escobar o El Chapo, su poder se basaba en la discreción y las conexiones políticas en lugar de en la violencia ostentosa.

La serie ha contribuido a dar a conocer al gran público la historia del cartel de Guadalajara y el papel fundamental de Félix Gallardo en la organización del narcotráfico mexicano. Sin embargo, algunos historiadores señalan libertades narrativas, especialmente sobre la cronología de los eventos y la naturaleza exacta de las relaciones entre el cartel y las instituciones políticas mexicanas.

El antiguo “Jefe de jefes” no es más que un anciano bajo vigilancia, pero las estructuras que él estableció continúan moldeando el paisaje criminal mexicano. Los carteles que hoy disputan el territorio y las rutas de tráfico hacia Estados Unidos operan según una lógica territorial que él fue el primero en formalizar.

Miguel Ángel Félix Gallardo: el ascenso y la caída de un barón de la droga mexicano